¿Tu rostro se ve diferente? Empiezas a ver ojeras, áreas de diferente tono e inclusive brotes de acné sin una aparente explicación;  ¿No te preocupes? Esto es un claro indicador de que tu piel está cambiando o algo no estas haciendo bien. Si esto es así, hay mucho por hacer, es probable que debas considerar cambios en tus rutinas, esto es, evaluar la pertinencia de tus productos, fortalecer tus cuidados y empezar a implementar medidas para hacer frente al acné y otros problemas propios de la piel en la edad adulta.

Cuando hablamos de acné, la mayoría de veces pensamos en la adolescencia, sin embargo, recientes estudios han comprobado que entre un 15 y 20%, especialmente del género femenino lo padecen, interviniendo en su aparición diferentes factores, que van desde el uso de medicamentos, hábitos como el tabaco, cosméticos inadecuados, exceso de estrés, la polución ambiental, hasta factores hormonales y dietéticos.

Para tratar los primeros síntomas de está condición, expertos concuerda que los hábitos rutinarios de cuidados pueden hacer una gran diferencia; estos apuntan al uso de productos faciales oil-free, tanto para la higiene, la hidratación, la protección y el maquillaje. Además, en vez de usar jabones, los cuales resultan ser muy abrasivos, es necesario optar por lociones limpiadoras ligeramente ácidas, con un pH de 5,5 por su acción antiséptica, exfoliantes suaves que potencien la renovación celular y sueros preferiblemente con acción calmante, regenerante y equilibrante.  Además, como complemento a estos cuidados, es necesario prestar atención a los hábitos alimenticios, por lo que una dieta personalizada, según las necesidades nutricionales de la persona y un estilo de vida, en lo posible, libre estrés, pueden combatir de manera exitosa los brotes de acné.