¿Cómo elegir un buen protector solar?

¿Cómo elegir un buen protector solar?

Hoy en día, las recomendaciones para proteger la piel del sol están por doquier, sin embargo, parece que estas sugerencias no suelen ser suficientes, pues muchas personas siguen sin entender la información que llevan consigo estos productos.

Para poder escoger el mejor fotoprotector, es necesario tener en claro tres aspectos: primero, debemos saber leer las etiquetas que los acompañan, en segundo lugar es necesario identificar las  necesidades propias de la piel y finalmente entender lo básico sobre los tipos de rayos solares y cómo éstos impactan la piel.

Para empezar con el primer aspecto, debemos identificar en las etiquetas el factor de protector solar frente a los rayos UVB, indicado bajo las siglas SPF en Inglés o FPS en español; esta abreviación se refiere al tiempo de protección que ofrece el producto una vez lo hayas aplicado y su capacidad para repeler la filtración solar en la piel; esto sugiere que a mayor factor de protección, mayor cuidado en cuanto a tiempo de exposición. Otros conceptos comúnmente encontrados en muchos protectores solares son:

Efecto invisible: Hace referencia a la capacidad que tiene el producto para no dejar la piel blanca.

Matificante: Tiene que ver con proporcionar un acabado seda y no graso.

Fluido: que se extiende fácilmente sobre la piel.

50+: Muy alta protección solar.

Broad spectrum o amplio espectro: Término que se refiere a la protección frente los rayos UVA y UVB.

En cuanto al segundo aspecto, es importante tener en cuenta nuestro tipo de piel; en este caso, hay que recordar que para las pieles grasas, la mejor alternativa son las texturas en gel, al igual que los fluidos matificantes o las lociones de texturas ligeras; para las mixtas se recomiendan los geles, los geles-crema y los fluidos y para las secas, aquellas texturas en crema son las mejores, ya que ofrecen, además de proteger, una adición extra de hidratación.

Finalmente, cabe entender los diferentes tipos de rayos solares y su impacto en la piel. De esta manera, se identifican los rayos UVA, que aunque parecen ser los mas inofensivos, ya que no queman, son los causantes del envejecimiento de la piel al exponernos a ellos de manera excesiva. Por su parte, los UVB resultan ser los causantes del eritema solar y responsables de quemaduras en la piel, apreciadas en la conocida marca del vestido de baño. Asimismo, están las radiaciones infrarrojas, aquellos que producen las insolaciones y golpes de calor y potencialmente peligrosos al propicira el envejecimiento cutáneo, pues penetra en la piel hasta una profundidad de 10 milímetros.

Publicado en 01/09/2018 0 559

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